La «Pre» de la «Pre»

La respuesta a la pregunta «¿Cuáles son las fases de la producción?» es simple: pre producción, producción y post-producción… ¿cierto? Y para muchos es más que claro que la pre-producción es esa fase en la que se prepara y se alinea todo lo necesario para producir, en nuestro caso, un rodaje. Si convirtiéramos la producción en una historia de cine tal vez iniciaría con un productor llamando a su equipo para una reunión de presentación de proyecto y así anunciarles de qué trata la nueva asignación. De ahí en adelante, continuaría una historia en la que el equipo de trabajo emprende un recorrido de altas y bajas irrumpiendo los tranquilos días de «no producción» por días de caos en la que ese mismo equipo lucha por lograr un rodaje exitoso. Pudiera ser así, al menos en este post lo será porque es mi ejemplo para decirles que… antes de la pre-producción existe una «pre».

La «pre» de la que les hablo se trata de nada más y nada menos que la primera labor de «la producción ejecutiva» que es la base de la producción porque sin ella no habría un audiovisual qué producir y entregar. Y considero importante que se hable de esta labor de la producción ejecutiva, la que he decidido arbitrariamente llamar «la pre de la pre», porque la producción en sí, en mi concepto, no se trata nada más de hacer un audiovisual maravilloso (entiéndase por audiovisual un vídeo corporativo o institucional, un comercial, un corto o largometraje, un programa de tv, etc…) porque éstos no se producen por sí solos, sino más bien por la «magia» de la producción ejecutiva.

Dos de las cosas que principalmente se manejan dentro de esta «fase» es, por un lado, la relación con clientes/inversionista y, por otro, el flujo, mejor conocido como: «la plata». Este flujo se obtendrá ya sea porque un cliente requiera de una producción o porque exista una propuesta audiovisual original para lo cual se necesite buscar un fondo para su realización. Sin plata no hay producción, por eso hay que ser honestos y realistas al pensar que podemos producir gracias a la ayuda desinteresada de otros colegas, pero eso, como negocio, no es rentable para nadie, así que siempre se va a necesitar tener un flujo/fondo/plata que te permita costear esa producción.

En la «pre de la pre» una de las cosas más importante es el servicio al cliente, la relación y atención que tengamos con ese cliente o inversionista, como prefieran llamarle, pues de eso depende que la relación de negocio se mantenga y para así ser proveedores fijos de producción/generación de contenidos. En esta relación cliente-productora/proveedor debemos procurar conocer, no solamente la necesidad principal del cliente sino también, su ADN empresarial. Para conocer ese ADN los «brief» son una herramienta factible que nos permitirá diseñar propuestas creativas de forma óptima, eficaz y eficiente alineado a ese ADN.

Con la confección y la presentación de la propuesta creativa es fundamental ser muy claros, sobretodo con lo que implica el proceso de producción, así que la COMUNICACIÓN es vital para que el cliente sepa de antemano en qué consiste el proceso, cómo se llevará, cuánto durará y, no menos importante, cuánto costará.

En el segundo caso, en la que se tenga una propuesta de producción, pero se requiera de ese «inversionista», la propuesta sigue siendo fundamental, pero en este la propuesta debe ser más clara que en el caso anterior, pues ahora se trata de un ejercicio de «vender» una idea a ese posible inversionista, convencer de que dicha idea es lo suficientemente buena, beneficiosa y que realmente será una inversión conveniente con un ganar-ganar para ambos.

¡Sí! eso es sólo un poco de lo que se hace en la producción ejecutiva, pues sólo lo he abordado desde lo que sucede antes de la pre-producción o, como lo he llamado arbitrariamente aquí: «la pre de la pre». Sin embargo, el trabajo del productor ejecutivo se extiende a lo largo del proceso, de hecho su ejecución inicia y finaliza todo el proceso, al menos esa ha sido mi experiencia. Esta «pre de la pre» es un paso que no todos tienen la oportunidad de desarrollar, pero que es bueno saber cómo abordar, pues no es menos importante que el rodaje en sí. La ejecución del productor ejecutivo en «pre de la pre» y durante la producción es clave para lograr que se cumpla con la petición del cliente y, a su vez, proveerle a la producción las herramientas que permitan un proceso de producción exitoso y un producto final de calidad. Y, reitero: este es el primerísimo primer gran paso de la producción ejecutiva, así que, OJO: no es lo único.

¡Devuelta y echada al ruedo!

Hace dos años atrás inicié esta aventura llamada «La Vida es una Producción y el Mundo el Escenario», mejor conocido como «mi Blog», y por varias semanas estuve dedicando tiempo a compartir algunas de las cosas que se me cruzan por la mente cuando pienso en «producción audiovisual en Panamá». Hoy regreso al «blog» con una nueva imagen forzada, pues por problemas técnicos (no supe como levantar la página original) perdí todo lo que había escrito anteriormente (por más backups que hice… ¡fue triste!), así que estoy… ¡devuelta en el ruedo!

Mientras estuve tratando de rescatar el blog orginal pasaron varias cosas importantes en mi vida: llegué a 15 años de carrera en el medio audiovisual después de licenciarme en Producción de Radio y Televisión en la siempre querida casa de Octavio Méndez Pereira (la Universidad de Panamá); tomé un taller intensivo de doblaje y actuación de voz (mi gran pasión de siempre) certificado por Talento Internacional Colombia; me encaminé al mundo de la docencia y justo en este momento estoy en el trámite de mi título de Postgrado en Docencia Superior. Paralelo a lo anterior, ingresé a estudiar Producción y Dirección de Cine y Televisión y, para cerrar con broche de oro, me volví al oscuro mundo del… ¡FREELANCISMO!

¡Ay, el «freelancismo»!… ese bello anglicismo que hace alusión a ser un trabajador independiente que básicamente se convierte en su propia estructura administrativa donde elige y es dueño de sus proyectos, donde es su propio jefe y donde trabaja a la hora en que se sienta más productivo con la promesa de ser 100% responsable, eficaz y eficiente.

¿Suena lindo, verdad?… ¡PUES NO ES CIERTO!

La vida del freelancismo, a.k.a. La vida de los independientes, es la cosa más díficil sobre la faz del universo, pues, como todo al principio, debes iniciar la faena de darte a conocer y que los potenciales clientes o contactos de trabajo confíen en tí y tu experiencia. El volumen de trabajo será bajo al principio y siempre habrá meses con más actividad que otros, me han dicho, pero, OJO, esa actividad dependerá de quiénes sean tus contactos de trabajo. Es muy probable que el «freelancer» trabaje mucho más de 8 ó 10 horas diarias, pero la otra cara de la moneda es que también sea probable que no se trabaje todos los días ni mucho menos con tanta carga.

Tengo muchos conocidos y allegados que se dedican al freelancismo audiovisual en Panamá a quienes les ha ido muy bien. Sin embargo, el común denominador de todos ellos es el mismo: «ésto no es fácil». Pero fuera de lo difícil que puede llegar a ser rescato lo que muchos me han dicho como cosas positivas:

  • eres dueño de tu tiempo.
  • eres libre de no formar parte de una infraestructura que puede ejercer una presión que no disfrutas.
  • puedes invertir tiempo en cosas que realmente te apasionan y que no podías hacer antes.
  • la diversidad de proyectos en los que puedes participar.
  • simplemente: ¡eres libre!

Desde mi punto de vista, el «freelancer» debe aprender a tener un gran balance emocional, pues la presión que ejerce la inestabilidad laboral o los estragos de la economía del país pueden ser feroces. Sin embago, una vez se le vaya agarrando el ritmo al asunto lo que le queda es disfrutar de la libertad. Es por eso, que en mi concepto, existen cinco (5) cosas importantes que debe tener un freelancer:

  1. no temerle al trabajo
  2. tener confianza de su trabajo sin engañar a los demás ni a sí mismo
  3. cobrar lo que vale su trabajo
  4. ser responsable
  5. tener ordenada su contabilidad

Y apreciando las anécdotas ajenas, con la suerte en juego y «echada al ruedo», doy inicio oficial al arduo recorrido por los sinuosos caminos del «freelancismo» para así experimentar esa otra versión del «universo laboral audiovisual».

Cuentas claras, chocolate espeso…

Ser productora audiovisual se ha convertido en un reto para mí, uno lleno de satisfacciones y también de buenos ESTRELLONES y ¡alabado sean los estrellones! porque para ser honesta el que cree que tiene el proceso de producción comprado les aseguro que ¡MIENTE!, pues cuando crees que lo has visto y vivido todo este maravilloso universo se encargará de sorprenderte con más. Son de esas cosas que en su momento te dices a tí mismo(a) «¡¿QUÉ?! ¿ES EN SERIO?»… te sientas, te golpeas la frente, internalizas y continúas.

«¿A qué te refieres, Annette?» me preguntarás… Bueno, una de las cosas más retadoras dentro de nuestro proceso, y la que probablemente más te llegue a provocar querer golpearte la frente, es la… CO-MU-NI-CA-CIÓN: la falta de ella, el bajo nivel o la malinterpretación de ella es el más grande y descomunal desastre que nos puede ocurrir teniendo en cuenta que no sólo somos «productores audiovisuales» sino también COMUNICADORES SOCIALES. Se trata de la cosa más simple, pero más delicada de lograr.

Dentro de nuestro proceso creativo tendremos que lidiar con personas que, en muchas ocasiones, no hablan nuestro lenguaje, a quienes no sólo le tenemos que vender una idea sino también interpretar las suyas y con gente que, aún cuando comprende nuestro lenguaje, tienen sus propias barreras que terminan interfiriendo el proceso de comunicación. Nuestro reto es lograr que el mensaje se decifre correcta, eficaz y efectivamente.

Tanto para los comunicadores sociales como para los creativos y artistas, comunicarnos es un ARTE y si me lo preguntan a mí reiteré insistentemente que es el arte más simple, pero más delicado a la vez. Que ¿por qué veo la comunicación como algo delicado?. Bueno, si nos vamos a la teoría más básica de la comunicación nos encontramos con que dentro del proceso pueden existir barreras o lo que nosotros conocemos como «ruidos». Estos ruidos pueden ser provocados por: diferencias en los marcos referenciales, desconocimiento o supresión de información, distracciones, mensajes mal estructurados, elementos relacionados directamente a la comunicación verbal y escrita, el medio que usamos para comunicarnos, entre otros.

Tras varios años de tratar con talentos, clientes, proveedores, público, etc. entendí que mi comunicación tenía que ser: simple, ordenada y contextualizada. Por eso, y desde entonces, para lograrlo procuro estructurarlos con lo que he denominado la técnica 0.1 de comunicación en donde los mensajes deben ser…

  1. claros: usando palabras familiares y lenguaje común;
  2. lógicos: la estructura del mensaje como tal debe tener una introducción, un desarrollo lógico del mensaje y un cierre;
  3. empáticos: escribir poniéndome en el lugar del público/lector y en cómo me sentiría si fuera ellos leyendo el mensaje;
  4. exactos: ser específicos al momento de dar información;
  5. correctos: verificar que la redacción y la ortografía estén bien.

Estos pasos son bastante efectivos al momento de redactar mensajes y he de confesar que he llevado la técnica de comunicación 0.1 a todos los escenarios posibles, pues no sólo la utilizo para escribir mensajes creativos, en realidad la uso hasta para la comunicación diaria… *APLICA PARA CLIENTES, PROVEEDORES Y EQUIPOS DE TRABAJO* porque ya saben lo que dice el dicho: «cuentas claras, chocolate espeso«…

Hoy día la comunicación la he tenido que llevar a tales extremos que no es normal. Un escenario puede ser: una conversación con un…, pongamos por ejemplo, cliente. La conversación puede ser telefónica, por chat o en persona. Procedo a enviar un correo con el resumen de la conversación ¡sí!, porque ¿cómo garantizo que ambos sigamos alineados luego de la «conversación»? En este correo aplico la técnica de comunicación 0.1. Acto seguido envío un chat que diga algo como… «mandé la minuta de la conversación». ¡sí! porque ¿cómo garantizo que el cliente estará atento a su correo?. Y ojo, hay algo muy común ocurriendo últimamente: la dependencia a los chats, si no lo mandas por chat es como si no existiera y manejar todo por chat de forma única y exclusiva no es algo que yo recomiendo… ¿por qué? porque en mi experiencia se presta para los dichosos»ruidos»: se puede perder información o simplemente la información no llega de forma correcta, es decir, no se entiende, y cuando las cosas no quedan claras se pierde tiempo y el tiempo es… ¡dinero!

Esto de la comunicación definitivamente tiene su propio proceso. Esta mañana, por ejemplo, me «chateó» un cliente y me dice: «Necesito que me mandes el vídeo final. Lo tengo que entregar ya». Entonces, pensé: «¡¿QUÉ!?, ¡¿EN SERIO?!» me golpee la frente, internalicé y continué diciéndole: «Hola, se lo mandé anoche. Es un correo de WT»…

Ahora les pregunto: ¿de quién es la responsabilidad: del cliente por no revisar su correo o mia por no avisarle que tenía un correo?

Siempre habrá clientes que requieran más de este tipo de atención que otros, por eso la dinámica de comunicación variará. Acá lo que importa es mantener una comunicación constante y actualizada y no dejar por aludida las cosas, pues, lo creas o no, eso aportará a la confianza que el cliente deposite en tí y tu trabajo, y cuando logras eso tienes un éxito asegurado recordando siempre que… cuentas claras, chocolate espeso.